¿Qué importa más para el futuro del trabajo: las competencias que tienen las personas o las redes de las que forman parte?

Es tentador verlo como un debate entre una cosa u otra. Las competencias suelen presentarse como la moneda del futuro, la base de la empleabilidad, la adaptabilidad y el crecimiento. Pero las competencias por sí solas no generan valor en aislamiento. Una competencia brillante guardada en un silo tiene un impacto limitado. Su verdadero poder surge cuando fluye a través de redes de confianza, colaboración e influencia.

La realidad es que competencias y redes son inseparables. Una sin la otra está incompleta. Y aquí es donde las organizaciones suelen fallar: invierten mucho en competencias sin tener en cuenta las redes que las activan.

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Visualización de redes organizacionales y competencias. Fuente: Cognitive Talent Solutions

Por qué las competencias por sí solas no bastan

Un modelo centrado en competencias pregunta qué capacidades aporta cada persona. Pero sin las conexiones adecuadas esas capacidades pueden quedar infrautilizadas.

Pensemos en el ingeniero altamente cualificado que apenas comparte su experiencia más allá de su equipo inmediato o en el directivo que sobresale resolviendo problemas pero no tiene acceso a los decisores adecuados. Sus competencias existen, pero su impacto queda limitado por las fronteras de sus redes.

Las organizaciones corren el riesgo de desaprovechar un enorme valor si solo miden quién sabe qué e ignoran quién se conecta con quién.

El efecto multiplicador de la red

Un modelo network first analiza cómo se comparten, combinan y escalan las capacidades en toda la organización. Las competencias solo alcanzan su pleno potencial cuando están incrustadas en las redes que les dan vida.

Cuando las competencias fluyen a través de redes:

  • La adaptabilidad aumenta porque el conocimiento se difunde más rápido a través de fronteras.
  • La innovación se acelera porque las ideas colisionan en lugares inesperados.
  • La resiliencia crece al acceder los empleados a círculos más amplios de apoyo y conocimiento.

Este efecto multiplicador explica por qué dos organizaciones con reservas de talento similares pueden rendir de forma muy distinta. No se trata solo de qué competencias tienen, sino de cómo esas competencias se mueven a través de la red.

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Nominaciones de ONA activo por competencia. Fuente: Cognitive Talent Solutions

El papel del capital social

En el centro de este cambio está el capital social: la confianza, la reciprocidad y la influencia incrustadas en las relaciones. A diferencia de las competencias técnicas, el capital social no se entrena en un aula ni se captura en un currículum. Se construye mediante interacciones auténticas y experiencias compartidas.

El capital social es lo que permite que la idea de un empleado junior llegue a un directivo, lo que hace posible que un equipo de proyecto se organice rápidamente en una crisis y lo que mantiene viva la innovación incluso cuando los presupuestos son ajustados.

Las organizaciones que ignoran el capital social están pasando por alto la infraestructura invisible que da sentido a las competencias.

Cómo aporta claridad ONA

Aquí es donde el análisis de redes organizacionales (ONA) cambia las reglas del juego. ONA no solo cartografía las competencias que existen, sino que revela cómo fluyen esas competencias a través de los patrones reales de colaboración e influencia.

¿Quiénes son los intermediarios que difunden nuevo conocimiento a través de los silos?

• ¿Quiénes son los conectores en quienes otros confían para recibir orientación y apoyo?

• ¿Dónde se están infrautilizando competencias críticas porque están desconectadas de la red?

Al mostrar estas perspectivas ONA da a las organizaciones la capacidad de alinear las competencias con las redes que las amplifican. Desplaza el foco de capacidades estáticas a flujos dinámicos.

El futuro del trabajo es “Network First”

El futuro del trabajo no es elegir entre competencias y redes. Se trata de reconocer que las redes son la fuerza que hace que las competencias importen.

Las organizaciones con visión de futuro seguirán desarrollando competencias, pero también invertirán en las redes que permiten que esas competencias prosperen. Diseñarán estrategias de talento que combinen desarrollo de competencias con oportunidades de construcción de redes, mentoría y colaboración interdepartamental.

Esta publicación es una adaptación de un artículo original de CTS ONA Insights, la newsletter de ONA de Cognitive Talent Solutions.

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